{"id":10099,"date":"2021-01-20T19:13:57","date_gmt":"2021-01-20T19:13:57","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=10099"},"modified":"2021-01-20T19:25:41","modified_gmt":"2021-01-20T19:25:41","slug":"iniciando-el-ano-con-padre-ignacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/2021\/01\/20\/iniciando-el-ano-con-padre-ignacio\/","title":{"rendered":"Iniciando el a\u00f1o con Padre Ignacio"},"content":{"rendered":"<p><em>En el libro \u00b4El sentido de la vida\u00b4, encontramos una invitaci\u00f3n para recorrer un camino para estar en armon\u00eda con los dem\u00e1s y con uno mismo. D\u00eda a d\u00eda, meditando acerca del amor, la amistad, la fuerza de voluntad, la compasi\u00f3n y la misericordia, las personas se acercan cada vez m\u00e1s a la paz interior. Aqu\u00ed los textos para esta segunda parte del mes de enero.<\/em><\/p>\n<p><strong>17<\/strong> Creer es confiar. Creer es permitir. Creer, sobre todo, es adherirse, entregarse. En una palabra, creer es amar.<\/p>\n<p><strong>18<\/strong> \u00a1Dios m\u00edo; me desbordas, me sobrepasas, \u00a1me trasciendes definitivamente! \u00a1Qu\u00e9 raz\u00f3n ten\u00eda aquel que dijo que lo esencial siempre es invisible a los ojos! Eres verdaderamente sublime, por encima de toda ponderaci\u00f3n; Dios m\u00edo, \u00bfqui\u00e9n como T\u00fa? \u00a1Oh presencia siempre oscura y siempre clara! Eres aquel misterio fascinante que, como un abismo, arrastras mis aspiraciones en un v\u00e9rtigo sagrado, aquietas mis quimeras, y sosiegas las tormentas de mi esp\u00edritu. \u00a1Qui\u00e9n como T\u00fa!<\/p>\n<p><strong>19<\/strong> A Mar\u00eda ya la conocemos: silenciosa como la paz, atenta como un vig\u00eda, abierta como una madre.<\/p>\n<p><strong>20<\/strong> El liberador es Dios, pero la liberaci\u00f3n no se consumar\u00e1 m\u00e1gicamente. Mientras el ser humano se mantenga centrado en s\u00ed mismo, encerrado en os muros del ego\u00edsmo, ser\u00e1 v\u00edctima fatal de sus propios enredos y confusiones, y no habr\u00e1 liberaci\u00f3n posible. El problema consiste siempre en confiar, en depositar en sus manos las inquietudes, y en descargar las tensiones en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>21<\/strong> \u00a1C\u00f3mo ser\u00eda e cuidado y la atenci\u00f3n de Juan sobre los \u00faltimos a\u00f1os de la vida de la Madre, cuando sus fuerzas declinaban notoriamente y su esp\u00edritu tocaba las alturas m\u00e1s altas&#8230;! \u00a1C\u00f3mo ser\u00eda el suspenso, la pena y\u2026 (\u00bfc\u00f3mo decir? casi adoraci\u00f3n, cuando Juan asisti\u00f3 al tr\u00e1nsito inefable de la Madre y cerr\u00f3 sus ojos! Juan fue, seguramente, el primero en experimentar aquello que nosotros llamamos la devoci\u00f3n a Mar\u00eda: amor filial, admiraci\u00f3n, disponibilidad, fe&#8230;<\/p>\n<p><strong>22<\/strong> Como la muerte no tiene ojos ni coraz\u00f3n, en una tarde invierno se llev\u00f3 a la joven madre. Cinco huerfanitos. Esto sucedi\u00f3 hace veinte a\u00f1os. Los huerfanitos ya son hombres. La joven madre es un recuerdo tan lejano&#8230;, ya nadie se acuerda de ella.<\/p>\n<p><strong>23<\/strong> Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Breve como un d\u00eda de invierno, simple como una ca\u00f1a recta ha sido mi vida: sembrar y morir. As\u00ed como el destino de los meteoros es perderse en los espacios siderales, mi peregrinaci\u00f3n acabar\u00e1 en el Santuario de la muerte. Despu\u00e9s de sembrar la semilla, solo me resta prepararme a morir.<\/p>\n<p><strong>24<\/strong> \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el encantador que transforme los sue\u00f1os en carne, los lamentos en canciones, el luto en danza, la muerte en vida? Ya viene.<\/p>\n<p><strong>25<\/strong> Padre, soy como una nave que, combatida por las olas busca refugio en el puerto. Una sola br\u00fajula ha guiado mi nave: cumplir tu voluntad. Pero se me ha extraviado la br\u00fajula, y ya no s\u00e9 en qu\u00e9 direcci\u00f3n navegar. Vengo a ti otra vez para que me indiques el camino exacto.<\/p>\n<p><strong>26<\/strong> Se\u00f1or, env\u00edame en cada alborada un \u00e1ngel para que arranque de mi coraz\u00f3n los cardos las ortigas, por si, durante la noche el enemigo los hubiere plantado. Padre, estoy metido en el punto exacto donde se cruzan las corrientes; no sueltes tu mano de mi mano, y no te olvides de cantarme cada noche la canci\u00f3n de cuna.<\/p>\n<p><strong>27<\/strong> Todo, en la vida, est\u00e1 sometido a esa tres terribles leyes: la ley del desgaste, la ley del olvido y la ley de la muerte. A esos tres inexorables oc\u00e9anos se le escapan al hombre todas sus posesiones, la gloria. la belleza, la salud, la vida&#8230; Todo se le deshace, todo se le desgasta, todo se le desmorona, todo se le desvanece, en suma, todo se le va, y nada puede retener. He ah\u00ed su mayor desdicha.<\/p>\n<p><strong>28<\/strong> La justicia ha sido trascendida por la misericordia.<\/p>\n<p><strong>29<\/strong> Solo quien muere bajo la nieve ver\u00e1 el estallido de la primavera.<\/p>\n<p><strong>30<\/strong> Hoy hace exactamente un a\u00f1o&#8230; \u00a1qu\u00e9 disgusto tuvimos!, un disgusto de muerte. Noches enteras sin dormir. Hoy nadie se acuerda de aquello. M\u00e1s tarde llegaron otros disgustos, casi peores. Tambi\u00e9n estos se esfumaron. Para dicha o desdicha el tiempo todo lo cubre de polvo o silencio.<\/p>\n<p><strong>31<\/strong> No en todo momento el alma tiene el mismo estado de \u00e1nimo. Cuando deja de apoyarse en dios, instintivamente el hombre se reclina sobre su centro, y en ese caso, al instante, desde todas partes hacen su aparici\u00f3n las sabandijas de las inseguridades. Entonces el hombre busca escondite para no sufrir ansiedad. El poder total, la liberta completa llegan despu\u00e9s de mil combates e innumerables heridas.<\/p>\n<p><strong><em>Tomado del libro \u00b4El sentido de la vida\u00b4 de fr. Ignacio Larra\u00f1aga, OFM<\/em><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10100 aligncenter\" src=\"http:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/img_paine.jpg\" alt=\"\" width=\"729\" height=\"486\" srcset=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/img_paine.jpg 729w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/img_paine-300x200.jpg 300w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/img_paine-320x213.jpg 320w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/img_paine-480x320.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el libro \u00b4El sentido de la vida\u00b4, encontramos una invitaci\u00f3n para recorrer un camino para estar en armon\u00eda con los dem\u00e1s y con uno mismo. 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