{"id":9356,"date":"2020-04-17T14:24:08","date_gmt":"2020-04-17T14:24:08","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=9356"},"modified":"2020-04-17T14:24:08","modified_gmt":"2020-04-17T14:24:08","slug":"resucito-de-veras-mi-amor-y-mi-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/2020\/04\/17\/resucito-de-veras-mi-amor-y-mi-esperanza\/","title":{"rendered":"\u00a1Resucit\u00f3 de veras mi amor y mi esperanza!\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><em>Homil\u00eda Papa Francisco Domingo de Pascua \u2013 Fuente: Vatican News<\/em><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: \u00a1Feliz Pascua!<\/p>\n<p>Hoy resuena en todo el mundo el anuncio de la Iglesia: \u201c\u00a1Jesucristo ha resucitado! \u00a1Verdaderamente ha resucitado!\u201d.<\/p>\n<p>Esta Buena Noticia se ha encendido como una llama nueva en la noche, en la noche de un mundo que enfrentaba ya desaf\u00edos cruciales y que ahora se encuentra abrumado por la pandemia, que somete a nuestra gran familia humana a una dura prueba. En esta noche resuena la voz de la Iglesia: \u00ab\u00a1Resucit\u00f3 de veras mi amor y mi esperanza!\u00bb (Secuencia pascual).<\/p>\n<p>Es otro \u201ccontagio\u201d, que se transmite de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, porque todo coraz\u00f3n humano espera esta Buena Noticia. Es el contagio de la esperanza: \u00ab\u00a1Resucit\u00f3 de veras mi amor y mi esperanza!\u00bb. No se trata de una f\u00f3rmula m\u00e1gica que hace desaparecer los problemas. No, no es eso la resurrecci\u00f3n de Cristo, sino la victoria del amor sobre la ra\u00edz del mal, una victoria que no \u201cpasa por encima\u201d del sufrimiento y la muerte, sino que los traspasa, abriendo un camino en el abismo, transformando el mal en bien, signo distintivo del poder de Dios.<\/p>\n<p>El Resucitado no es otro que el Crucificado. Lleva en su cuerpo glorioso las llagas indelebles, heridas que se convierten en lumbreras de esperanza. A \u00c9l dirigimos nuestra mirada para que sane las heridas de la humanidad desolada.<\/p>\n<p>Hoy pienso sobre todo en los que han sido afectados directamente por el coronavirus: los enfermos, los que han fallecido y las familias que lloran por la muerte de sus seres queridos, y que en algunos casos ni siquiera han podido darles el \u00faltimo adi\u00f3s. Que el Se\u00f1or de la vida acoja consigo en su reino a los difuntos, y d\u00e9 consuelo y esperanza a quienes a\u00fan est\u00e1n atravesando la prueba, especialmente a los ancianos y a las personas que est\u00e1n solas.<\/p>\n<p>Que conceda su consolaci\u00f3n y las gracias necesarias a quienes se encuentran en condiciones de particular vulnerabilidad, como tambi\u00e9n a quienes trabajan en los centros de salud, o viven en los cuarteles y en las c\u00e1rceles. Para muchos es una Pascua de soledad, vivida en medio de los numerosos lutos y dificultades que est\u00e1 provocando la pandemia, desde los sufrimientos f\u00edsicos hasta los problemas econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Esta enfermedad no s\u00f3lo nos est\u00e1 privando de los afectos, sino tambi\u00e9n de la posibilidad de recurrir en persona al consuelo que brota de los sacramentos, especialmente de la Eucarist\u00eda y la Reconciliaci\u00f3n. En muchos pa\u00edses no ha sido posible acercarse a ellos, pero el Se\u00f1or no nos dej\u00f3 solos. Permaneciendo unidos en la oraci\u00f3n, estamos seguros de que \u00c9l nos cubre con su mano (cf. Sal 138,5), repiti\u00e9ndonos con fuerza: No temas, \u00abhe resucitado y a\u00fan estoy contigo\u00bb (Ant\u00edfona de ingreso de la Misa del d\u00eda de Pascua, Misal Romano).<\/p>\n<p>Que Jes\u00fas, nuestra Pascua, conceda fortaleza y esperanza a los m\u00e9dicos y a los enfermeros, que en todas partes ofrecen un testimonio de cuidado y amor al pr\u00f3jimo hasta la extenuaci\u00f3n de sus fuerzas y, no pocas veces, hasta el sacrificio de su propia salud. A ellos, como tambi\u00e9n a quienes trabajan asiduamente para garantizar los servicios esenciales necesarios para la convivencia civil, a las fuerzas del orden y a los militares, que en muchos pa\u00edses han contribuido a mitigar las dificultades y sufrimientos de la poblaci\u00f3n, se dirige nuestro recuerdo afectuoso y nuestra gratitud.<\/p>\n<p>En estas semanas, la vida de millones de personas cambi\u00f3 repentinamente. Para muchos, permanecer en casa ha sido una ocasi\u00f3n para reflexionar, para detener el fren\u00e9tico ritmo de vida, para estar con los seres queridos y disfrutar de su compa\u00f1\u00eda. Pero tambi\u00e9n es para muchos un tiempo de preocupaci\u00f3n por el futuro que se presenta incierto, por el trabajo que corre el riesgo de perderse y por las dem\u00e1s consecuencias que la crisis actual trae consigo.<\/p>\n<p>Animo a quienes tienen responsabilidades pol\u00edticas a trabajar activamente en favor del bien com\u00fan de los ciudadanos, proporcionando los medios e instrumentos necesarios para permitir que todos puedan tener una vida digna y favorecer, cuando las circunstancias lo permitan, la reanudaci\u00f3n de las habituales actividades cotidianas.<\/p>\n<p>Este no es el tiempo de la indiferencia, porque el mundo entero est\u00e1 sufriendo y tiene que estar unido para afrontar la pandemia. Que Jes\u00fas resucitado conceda esperanza a todos los pobres, a quienes viven en las periferias, a los pr\u00f3fugos y a los que no tienen un hogar. Que estos hermanos y hermanas m\u00e1s d\u00e9biles, que habitan en las ciudades y periferias de cada rinc\u00f3n del mundo, no se sientan solos.<\/p>\n<p>Procuremos que no les falten los bienes de primera necesidad, m\u00e1s dif\u00edciles de conseguir ahora cuando muchos negocios est\u00e1n cerrados, como tampoco los medicamentos y, sobre todo, la posibilidad de una adecuada asistencia sanitaria.<\/p>\n<p>Considerando las circunstancias, se relajen adem\u00e1s las sanciones internacionales de los pa\u00edses afectados, que les impiden ofrecer a los propios ciudadanos una ayuda adecuada, y se afronten \u2014por parte de todos los Pa\u00edses\u2014 las grandes necesidades del momento, reduciendo, o incluso condonando, la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Este no es el tiempo del ego\u00edsmo, porque el desaf\u00edo que enfrentamos nos une a todos y no hace acepci\u00f3n de personas. Entre las numerosas zonas afectadas por el coronavirus, pienso especialmente en Europa. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, este amado continente pudo resurgir gracias a un aut\u00e9ntico esp\u00edritu de solidaridad que le permiti\u00f3 superar las rivalidades del pasado.<\/p>\n<p>Es muy urgente, sobre todo en las circunstancias actuales, que esas rivalidades no recobren fuerza, sino que todos se reconozcan parte de una \u00fanica familia y se sostengan mutuamente. Hoy, la Uni\u00f3n Europea se encuentra frente a un desaf\u00edo hist\u00f3rico, del que depender\u00e1 no s\u00f3lo su futuro, sino el del mundo entero. Que no pierda la ocasi\u00f3n para demostrar, una vez m\u00e1s, la solidaridad, incluso recurriendo a soluciones innovadoras.<\/p>\n<p>Es la \u00fanica alternativa al ego\u00edsmo de los intereses particulares y a la tentaci\u00f3n de volver al pasado, con el riesgo de poner a dura prueba la convivencia pac\u00edfica y el desarrollo de las pr\u00f3ximas generaciones.<\/p>\n<p>Este no es tiempo de la divisi\u00f3n. Que Cristo, nuestra paz, ilumine a quienes tienen responsabilidades en los conflictos, para que tengan la valent\u00eda de adherir al llamamiento por un alto el fuego global e inmediato en todos los rincones del mundo. No es este el momento para seguir fabricando y vendiendo armas, gastando elevadas sumas de dinero que podr\u00edan usarse para cuidar personas y salvar vidas.<\/p>\n<p>Que sea en cambio el tiempo para poner fin a la larga guerra que ha ensangrentado a Siria, al conflicto en Yemen y a las tensiones en Irak, como tambi\u00e9n en el L\u00edbano. Que este sea el tiempo en el que los israel\u00edes y los palestinos reanuden el di\u00e1logo, y que encuentren una soluci\u00f3n estable y duradera que les permita a ambos vivir en paz. Que acaben los sufrimientos de la poblaci\u00f3n que vive en las regiones orientales de Ucrania. Que se terminen los ataques terroristas perpetrados contra tantas personas inocentes en varios pa\u00edses de \u00c1frica.<\/p>\n<p>Este no es tiempo del olvido. Que la crisis que estamos afrontando no nos haga dejar de lado a tantas otras situaciones de emergencia que llevan consigo el sufrimiento de muchas personas. Que el Se\u00f1or de la vida se muestre cercano a las poblaciones de Asia y \u00c1frica que est\u00e1n atravesando graves crisis humanitarias, como en la Regi\u00f3n de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique.<\/p>\n<p>Que reconforte el coraz\u00f3n de tantas personas refugiadas y desplazadas a causa de guerras, sequ\u00edas y carest\u00edas. Que proteja a los numerosos migrantes y refugiados \u2014muchos de ellos son ni\u00f1os\u2014, que viven en condiciones insoportables, especialmente en Libia y en la frontera entre Grecia y Turqu\u00eda. No quiero olvidar la isla de Lesbos. Que permita alcanzar soluciones pr\u00e1cticas e inmediatas en Venezuela, orientadas a facilitar la ayuda internacional a la poblaci\u00f3n que sufre a causa de la grave coyuntura pol\u00edtica, socioecon\u00f3mica y sanitaria.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>Las palabras que realmente queremos escuchar en este tiempo no son indiferencia, ego\u00edsmo, divisi\u00f3n y olvido. \u00a1Queremos suprimirlas para siempre! Esas palabras pareciera que prevalecen cuando en nosotros triunfa el miedo y la muerte; es decir, cuando no dejamos que sea el Se\u00f1or Jes\u00fas quien triunfe en nuestro coraz\u00f3n y en nuestra vida. Que \u00c9l, que ya venci\u00f3 la muerte abri\u00e9ndonos el camino de la salvaci\u00f3n eterna, disipe las tinieblas de nuestra pobre humanidad y nos introduzca en su d\u00eda glorioso que no conoce ocaso.<\/p>\n<p>Con estas reflexiones, quisiera desearos a todos una feliz Pascua.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-9357 aligncenter\" src=\"http:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Captura-de-pantalla-451.png\" alt=\"\" width=\"1366\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Captura-de-pantalla-451.png 1366w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Captura-de-pantalla-451-300x169.png 300w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Captura-de-pantalla-451-768x432.png 768w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Captura-de-pantalla-451-1024x576.png 1024w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Captura-de-pantalla-451-320x180.png 320w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Captura-de-pantalla-451-480x270.png 480w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Captura-de-pantalla-451-800x450.png 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 1366px) 100vw, 1366px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos y hermanas: \u00a1Feliz Pascua!<br \/>\nHoy resuena en todo el mundo el anuncio de la Iglesia: \u201c\u00a1Jesucristo ha resucitado! \u00a1Verdaderamente ha resucitado!\u201d.<br \/>\nEsta Buena Noticia se ha encendido como una llama nueva en la noche, en la noche de un mundo que enfrentaba ya desaf\u00edos cruciales y que ahora se encuentra abrumado por la pandemia, que somete a nuestra gran familia humana a una dura prueba. En esta noche resuena la voz de la Iglesia: \u00ab\u00a1Resucit\u00f3 de veras mi amor y mi esperanza!\u00bb (Secuencia pascual).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9357,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-9356","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-meditar-y-vivir"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9356","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9356"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9356\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9358,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9356\/revisions\/9358"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9357"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9356"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9356"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/en_US\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9356"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}