{"id":10580,"date":"2021-08-17T19:24:07","date_gmt":"2021-08-17T19:24:07","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=10580"},"modified":"2021-08-17T19:40:43","modified_gmt":"2021-08-17T19:40:43","slug":"un-enemigo-invisible-la-rutina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2021\/08\/17\/un-enemigo-invisible-la-rutina\/","title":{"rendered":"Un enemigo invisible: la rutina"},"content":{"rendered":"<p>Es como la blanca termita, que, silenciosa e invisible, avanza por las entra\u00f1as de la madera, hasta corroerla y debilitar los fundamentos del edificio; es como la penumbra que, imperceptiblemente, se desliza en los aposentos interiores a la hora del crep\u00fasculo: por no ser luz, no es amada; por no ser oscuridad, no es temida. Y as\u00ed, pasa desapercibida. Se la llama rutina.<\/p>\n<p>No es carcinoma ni tampoco un virus. No aparece tipificada en ning\u00fan cuadro patol\u00f3gico. Los profesionales no la conocen, o al menos no se preocupan de ella. Por eso nadie estudia su etiolog\u00eda ni se buscan remedios para combatirla. No se mete en aventuras ni se mezcla en esc\u00e1ndalos. Pasa tan desapercibida, que nadie se asusta ni siquiera de su sombra.<\/p>\n<p>Sin embargo, y por lo dicho, la rutina es la fuerza m\u00e1s desestabilizadora de las instituciones humanas y de la vida misma. Por de pronto, es, sin duda alguna, el roedor m\u00e1s temible de la instituci\u00f3n matrimonial. M\u00e1s all\u00e1 de los problemas de adaptaci\u00f3n que pueden surgir entre los esposos, ya desde el viaje de luna de miel comienza la rutina a socavar las ra\u00edces de la ilusi\u00f3n y el amor.<\/p>\n<p>Se hace presente en las oficinas de los profesionales, en las actividades de los sacerdotes, en las tareas maternales, en la vida de las comunidades y los grupos; en fin, se apodera de todo el quehacer humano, hasta reducirlo todo a monoton\u00eda y aburrimiento. Por los efectos de la rutina, las personas experimentan una constante ca\u00edda de tensi\u00f3n en sus compromisos, pierden el \u00edmpetu inicial, aflojan en el entusiasmo. Y aparece la apat\u00eda, desfallece la ilusi\u00f3n y se hace presente la tibieza. Nada es fr\u00edo ni caliente, y por eso todo acaba causando tedio.<\/p>\n<p>Una preciosa melod\u00eda que hoy nos arrebata, luego de escucharla quince veces, ya no nos gusta tanto, porque se nos est\u00e1 gastando. Si la o\u00edmos treinta veces, acaba por aburrirnos; y despu\u00e9s de escucharla cincuenta veces, nos produce hast\u00edo. Un manjar exquisito, repetido durante varios d\u00edas, ma\u00f1ana y tarde, primero cansa; luego, fastidia, y, finalmente, nos provoca n\u00e1useas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es, pues, la rutina? Si es dif\u00edcil detectarla, m\u00e1s dif\u00edcil es describirla y pr\u00e1cticamente imposible definirla.<\/p>\n<p>Hay unos cuantos conceptos cuyas fronteras se entrecruzan con la rutina. Ellos son: aburrimiento, monoton\u00eda, tedio, n\u00e1usea. A veces, no se perciben claramente las l\u00edneas divisorias entre unos y otros.<\/p>\n<p>Digamos que cada momento nos ofrece una nota de novedad respecto del momento anterior. Por ejemplo: ahora hago gimnasia; anteriormente me hab\u00eda aseado; luego me dirijo a la oficina y trabajo durante varias horas; m\u00e1s tarde atiendo el consultorio; despu\u00e9s oigo m\u00fasica; a continuaci\u00f3n, almuerzo; m\u00e1s tarde salgo de paseo&#8230; Es evidente que, objetivamente, cada momento es distinto del anterior, porque cada momento tiene un contenido -actividad- que le es propio.<\/p>\n<p>Pero si, realizando actividades diferentes, yo no las percibo como distintas, ya estamos enfrentando el aburrimiento y situ\u00e1ndonos en el umbral de la rutina. Ahora bien, si cada momento, como lo hemos dicho, implicaba una actividad peculiar, al perder \u00e9sta su relieve, aquellos momentos acaban perdiendo sus perfiles y sobreponi\u00e9ndose los unos a los otros. Y as\u00ed se desvanece y fenece el tiempo interior. Y estamos plenamente atrapados en las redes de la rutina.<\/p>\n<p>La rutina es motivada, en parte, por la repetici\u00f3n. Toda cosa o situaci\u00f3n percibida por primera vez luce nueva; todo lo nuevo tiene una novedad. A la captaci\u00f3n vivencial de esa cosa o situaci\u00f3n la llamamos aqu\u00ed novedad. Si la cosa tiene novedad, el momento tambi\u00e9n la tiene, y percibimos la diferencia entre uno y otro momento; a esa percepci\u00f3n la estamos calificando como tiempo interior.<\/p>\n<p>En la medida en que la cosa o la situaci\u00f3n se repiten, se me &#8220;gastan&#8221;; es decir, pierden originalidad o capacidad de impacto; porque, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la novedad no es otra cosa que la capacidad de impacto que la cosa produce sobre el sujeto receptor. Pero si la situaci\u00f3n se repite una y otra vez y de la misma manera, pueden desaparecer el impacto, el asombro y la novedad.<\/p>\n<p>Y as\u00ed vemos c\u00f3mo matrimonios que durante cuatro o cinco a\u00f1os vivieron plenamente su compromiso, comienzan a deteriorarse, hasta acabar arrastrando una existencia l\u00e1nguida, dominada por la apat\u00eda, sin capacidad para infundir novedad al quehacer de cada d\u00eda, sin ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda nos cruzamos en el camino con j\u00f3venes hastiados de la vida a sus veinticinco a\u00f1os, sin idealismo ni proyectos para el futuro, ahogando su aburrimiento en el alcohol y las drogas. Y se podr\u00eda afirmar que son muy pocos los que, a lo largo de los a\u00f1os, conservan aquella especie de aura primaveral, que es flor fruto de la capacidad de asombro. As\u00ed nos explicamos ese fen\u00f3meno humano de los viejos-j\u00f3venes y de los j\u00f3venes-viejos.<\/p>\n<p>Existe la tentaci\u00f3n de recurrir a la variedad para superar la rutina: recorrer tierras nuevas, descubrir otros pueblos o paisajes desconocidos, entablar nuevas amistades, modificar los h\u00e1bitos cotidianos. Todo est\u00e1 bien y constituyen ayudas positivas.<\/p>\n<p>Pero no es \u00e9se el camino de la verdadera soluci\u00f3n. La novedad debe venir de adentro hacia afuera, no de afuera hacia adentro. Un paisaje incomparable, contemplado por un espectador triste, no es m\u00e1s que un triste paisaje. Para un enfermo de melancol\u00eda, una espl\u00e9ndida primavera es como un oto\u00f1o l\u00e1nguido. \u00a1Cu\u00e1ntas veces los efectos de una sinfon\u00eda o de un poema dependen del estado de \u00e1nimo del oyente o el lector!<\/p>\n<p>Lo que importa es conservar la l\u00e1mpara encendida. Cuando el interior del hombre es luz, todo es luz. Como lo dijimos al comienzo, cuando las moradas del castillo interior est\u00e1n pobladas por la alegr\u00eda, tambi\u00e9n est\u00e1n alegres los peces del r\u00edo. Un esp\u00edritu abierto al asombro viste de novedad al universo entero.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed el secreto: ser eternamente ni\u00f1os, para, al igual que en la primera ma\u00f1ana de la creaci\u00f3n, ser capaces de poner un nombre nuevo a cada situaci\u00f3n, a cada cosa, una por una.<\/p>\n<p><strong><em>Extractado del libro \u201cDel sufrimiento a la paz\u201d de P. Ignacio Larra\u00f1aga, OFM<\/em><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10581 aligncenter\" src=\"http:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/home_145.jpg\" alt=\"\" width=\"729\" height=\"487\" srcset=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/home_145.jpg 729w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/home_145-300x200.jpg 300w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/home_145-320x214.jpg 320w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/home_145-480x321.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es como la blanca termita, que, silenciosa e invisible, avanza por las entra\u00f1as de la madera, hasta corroerla y debilitar los fundamentos del edificio; es como la penumbra que, imperceptiblemente, se desliza en los aposentos interiores a la hora del crep\u00fasculo: por no ser luz, no es amada; por no ser oscuridad, no es temida. Y as\u00ed, pasa desapercibida. Se la llama rutina.<br \/>\nNo es carcinoma ni tampoco un virus. No aparece tipificada en ning\u00fan cuadro patol\u00f3gico. Los profesionales no la conocen, o al menos no se preocupan de ella. Por eso nadie estudia su etiolog\u00eda ni se buscan remedios para combatirla. No se mete en aventuras ni se mezcla en esc\u00e1ndalos. 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