{"id":10686,"date":"2021-10-18T21:32:35","date_gmt":"2021-10-18T21:32:35","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=10686"},"modified":"2021-10-18T21:38:08","modified_gmt":"2021-10-18T21:38:08","slug":"paciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2021\/10\/18\/paciencia\/","title":{"rendered":"Paciencia"},"content":{"rendered":"<p>Entramos en uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s desconcertantes de Dios: su esencial gratuidad. Como consecuencia, sus iniciativas de gracia para con nosotros ser\u00e1n imprevisibles. Y como primera medida necesitaremos de mucha paciencia en nuestro trato con Dios.<\/p>\n<p>Las emociones son regalos que el Padre ofrece de vez en cuando. Pero el regalo no se merece, ni se conquista, ni se obtiene, ni siquiera se pide. Se recibe. Gratuitamente se da y gratuitamente se recibe.<\/p>\n<p>Dicen por ah\u00ed que la paciencia es el arte de esperar. Prefiero pensar que es el arte de saber, porque lo que se sabe se espera.<\/p>\n<p>Pero saber, \u00bfqu\u00e9? Que Dios y nosotros estamos en \u00f3rbitas diferentes. Entre nosotros, en nuestras relaciones humanas, funcionan las leyes de proporcionalidad: a tal causa, tal efecto; a tanta acci\u00f3n, tanta reacci\u00f3n; a tanto trabajo, tal salario. C\u00e1lculos de probabilidad, constantes psicol\u00f3gicas&#8230;<\/p>\n<p>En la vida con Dios no funcionan esas leyes. En el momento menos pensado, a \u00c9l se le ocurre pagar el mismo salario al que trabaj\u00f3 diez horas que al que trabaj\u00f3 dos horas. Nadie lo puede cuestionar, pregunt\u00e1ndole: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la justicia distributiva o la ley de proporcionalidad?\u00bb.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or nos responder\u00e1: \u00abHijos m\u00edos, no pod\u00e9is cuestionarme con esas preguntas, porque lo que le di a \u00e9ste que trabaj\u00f3 dos horas, lo mismo que al que trabaj\u00f3 diez horas, no fue un salario, fue un regalo que yo les hice, y de lo m\u00edo puedo hacer lo que yo considere conveniente. Por lo dem\u00e1s, en este mi Reino nada se paga porque se gana; nada se premia porque nada se merece. En este mi Reino, un solo verbo est\u00e1 en circulaci\u00f3n, el verbo dar. Todo es don, todo es d\u00e1diva; y en vuestra \u00f3rbita circula un solo verbo, el recibir, todo es merced, gratuidad\u00bb.<\/p>\n<p>Las palabras de Dios en la Biblia incluso suenan a capricho: \u00abHago gracia de quien hago gracia, tengo misericordia de quien tengo misericordia\u00bb. Es una manera de expresarse aparentemente simplista, pero en el fondo, genial a la hora de definir la gratuidad. La gratuidad es as\u00ed: sin pies ni cabeza, sin l\u00f3gica ni previsi\u00f3n. Los que me buscan me encontrar\u00e1n, pero no cuando quieran, como quieran o de la manera que quieran.<\/p>\n<p>T\u00fa tomas la decisi\u00f3n de vivir un desierto: cinco horas de silencio y soledad con el Se\u00f1or metido en el coraz\u00f3n de la naturaleza. Las primeras cuatro horas fueron aridez y sequedad, y en los cuarenta y cinco \u00faltimos minutos se hizo presente el Se\u00f1or con todo el peso de su gloria.<\/p>\n<p>En otro desierto, durante la primera hora tuviste una inundaci\u00f3n divina en un mar de gozo, siendo, en cambio, las restantes horas, pura fatiga y aridez.<\/p>\n<p>Tuviste un retiro cl\u00e1sico de seis d\u00edas, y fueron seis d\u00edas de somnolencia y desgana. Y el jueves de la semana siguiente, all\u00e1, en el supermercado, cuando comprabas verduras, all\u00e1 se hizo presente el Se\u00f1or con un tal resplandor que te dej\u00f3 deslumbrado por los d\u00edas de tu vida&#8230;<\/p>\n<p>\u00c9l es as\u00ed: desconcertante, imprevisible por ser gratuidad. Hay que tener mucha paciencia con Dios. Los que lo buscan lo encontrar\u00e1n, pero no cuando quieran, como quieran o de la manera que quieran.<\/p>\n<p>Los que quieran tomar en serio a Dios que se preparen a sentarse pacientemente ante el umbral de su puerta esperando sus silencios, ausencias y tardanzas.<\/p>\n<p>Dios toma a una persona y la lleva, toda la vida, por las \u00e1ridas arenas de un desierto. Toma a otra persona y la conduce por los mares de la ternura. Toma a otra persona y, en medio de la vida, se le hace presente con una de aquellas \u00abvisitaciones\u00bb que la dejan marcada. Toma a otra persona, y no le da nada de eso, pero infunde una sensibilidad divina tan grande que no puede vivir sin Dios. Toma a otra persona y le concede una constancia tan tenaz que la mantiene en fidelidad hasta la muerte. \u00a1\u00c9l no se repite! Para cada uno tiene su pedagog\u00eda, y \u00e9sta va variando por normas que desconocemos completamente.<\/p>\n<p>Los que quieran tomar en serio a Dios que se preparen a mantenerse de pie con una ardiente paciencia, sabiendo y aceptando de entrada que \u00c9l es as\u00ed: desconcertante, imprevisible por ser esencialmente gratuidad.<\/p>\n<p>\u00a1Paciencia!: el arte de saber, y aceptarlo con paz, que no necesariamente a nuestros esfuerzos por buscarlo corresponder\u00e1 la gracia de encontrarlo, que no necesariamente los resultados ser\u00e1n proporcionales a los esfuerzos, que no existen constantes psicol\u00f3gicas ni leyes de proporcionalidad, que aqu\u00ed todo es imprevisible y concertante porque \u00c9I es as\u00ed: pura gratuidad.<\/p>\n<p>Las personas van perdiendo la fe en todo esto, mientras van comentando: esto parece irracional, estamos perdiendo el tiempo \u00a1no vale la pena&#8230;! y acaban por abandonarlo todo.<\/p>\n<p>Por no saber que no necesariamente a nuestros esfuerzos por buscarlo corresponder\u00e1 la gracia de encontrarlo. Por no saber y aceptar en paz que no necesaria mente los resultados ser\u00e1n proporcionales a los esfuerzos. Por no saber y aceptarlo con paz que \u00c9l es as\u00ed: pura gratuidad. En suma, por no tener paciencia.<\/p>\n<p><strong><em>Extra\u00eddo del libro \u201cItinerario hacia Dios\u201d, de Padre Ignacio Larra\u00f1aga, OFM<\/em><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10687 aligncenter\" src=\"http:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/149home.jpg\" alt=\"\" width=\"729\" height=\"486\" srcset=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/149home.jpg 729w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/149home-300x200.jpg 300w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/149home-320x213.jpg 320w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/149home-480x320.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entramos en uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s desconcertantes de Dios: su esencial gratuidad. 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