{"id":11029,"date":"2022-03-03T15:07:28","date_gmt":"2022-03-03T15:07:28","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=11029"},"modified":"2022-03-03T15:21:37","modified_gmt":"2022-03-03T15:21:37","slug":"el-redentor-de-los-instintos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2022\/03\/03\/el-redentor-de-los-instintos\/","title":{"rendered":"El redentor de los instintos"},"content":{"rendered":"<p>Hemos luchado contra las tormentas. Hemos caminado por senderos que se cruzan en los desiertos. Hemos abierto las manos para que se llenen del polvo de las estrellas. Pero muchos de nuestros sue\u00f1os volaron en alas de la muerte. Estamos llegando a la meta distante.<\/p>\n<p>Si no damos el paso del amor emotivo al oblativo, el matrimonio fracasar\u00e1; al amable todo el mundo ama y con el simp\u00e1tico todos simpatizan; para perdonar una ofensa, tengo que morir al instinto de venganza.<\/p>\n<p>Nadie muere por gusto, nadie perdona por gusto. El morir a algo vivo no causa emoci\u00f3n sino dolor. Es como \u201cdar la vida\u201d, pero nadie da la vida por gusto, porque el instinto primario del hombre es buscar lo agradable y rehuir lo desagradable.<\/p>\n<p>Las personas de car\u00e1cter muy rencoroso, al tomar una venganza experimentan una especie de placer. La mayor\u00eda de las personas, al responder un grito con otro grito, sienten una misteriosa satisfacci\u00f3n. eso es lo espont\u00e1neo, lo natural. Hacer lo contrario, como callar ante un grito, tener paciencia ante una groser\u00eda, eso no es lo espont\u00e1neo.<\/p>\n<p>Para devolver bien por mal, es imprescindible realizar de antemano una verdadera revoluci\u00f3n en las leyes ancestrales del coraz\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n har\u00e1 esta revoluci\u00f3n? alguien que venga de fuera y se instale en los dos corazones. Y ese alguien tiene un nombre propio: Jesucristo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo Jesucristo puede instalarse en la intimidad del coraz\u00f3n y causar tan enorme satisfacci\u00f3n que compense el costo de tener que morir para amar.<\/p>\n<p>S\u00f3lo aferrados fuertemente a Jesucristo vivo y vibrante con todas las energ\u00edas adhesivas y unitivas, s\u00f3lo as\u00ed se pueden apretar los dientes, tragar saliva, callar, y responder al grito con el silencio y a la explosi\u00f3n con serenidad.<\/p>\n<p>S\u00f3lo Jes\u00fas puede causar satisfacci\u00f3n y alegr\u00eda cuando el c\u00f3nyuge se decide a controlar los nervios, reprimir las compulsiones agitadas, refrenar los instintos y evitar las represalias.<\/p>\n<p>S\u00f3lo Jes\u00fas puede invertir las leyes del coraz\u00f3n poniendo perd\u00f3n donde el instinto gritaba venganza, poniendo suavidad donde el coraz\u00f3n exig\u00eda violencia, poniendo dulzura all\u00e1 donde emanaba amargura, poniendo amor all\u00e1 donde reinaba el ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>\u00c9sta es la revoluci\u00f3n operada en las viejas leyes del coraz\u00f3n humano. El secreto fundamental de una feliz y larga convivencia conyugal est\u00e1 en imponer las convicciones de fe sobre las reacciones espont\u00e1neas, en la intimidad con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>S\u00f3lo Jes\u00fas puede descender hasta las profundidades donde habitan los hijos del ego\u00edsmo, primero para controlarlos y enseguida para transformarlos en energ\u00edas de acogida. S\u00f3lo Jes\u00fas puede redimir los impulsos salvajes de los abismos instintivos, a condici\u00f3n de que el Se\u00f1or est\u00e9 personalmente vivo en mi conciencia.<\/p>\n<p>Todos sabemos cu\u00e1les son los impulsos espont\u00e1neos del coraz\u00f3n:<\/p>\n<p>Soltar aqu\u00ed un grito;<br \/>\nlanzar all\u00ed una iron\u00eda;<br \/>\nechar siempre la culpa al otro;<br \/>\nnunca realizar una autocr\u00edtica;<br \/>\nencerrarse en un silencio resentido;<br \/>\ncobrar hoy por un antiguo agravio;<br \/>\ntener una reacci\u00f3n desproporcionada<br \/>\npor una insignificancia;<br \/>\nretirar ahora la mirada, despu\u00e9s de la palabra;<br \/>\nmantenerse reticente para que \u00e9l sepa<br \/>\nque ya lo s\u00e9;<br \/>\ndar rienda suelta a la suspicacia&#8230;<\/p>\n<p>\u00c9stos (y otros) son los impulsos espont\u00e1neos que siempre brotan con dos t\u00edpicas caracter\u00edsticas: sorpresa y violencia. Las personas impulsivas tienden a ser compulsivas; son aquellas personas que, en el momento menos pensado cometen o profieren en desprop\u00f3sito del cual se arrepienten a los pocos minutos.<\/p>\n<p>Cuando los impulsos salvajes intenten levantar la cabeza sorpresivamente, \u00a1det\u00e9ngase!, esposo, esposa, \u00a1despierte!, \u00a1cuidado!; no es \u00e9se el estilo de Jes\u00fas, no es \u00e9se el precepto, el ejemplo de Jes\u00fas; preg\u00fantese urgentemente: \u00bfqu\u00e9 har\u00eda Jes\u00fas en mi lugar?, \u00bfc\u00f3mo reaccionar\u00eda?, \u00bfqu\u00e9 sentir\u00eda?, \u00bfqu\u00e9 dir\u00eda?, \u00bfc\u00f3mo actuar\u00eda?<\/p>\n<p>Cuando el esposo o la esposa recuerden<\/p>\n<p>c\u00f3mo Jes\u00fas devolvi\u00f3 bien por mal;<br \/>\nc\u00f3mo supo guardar silencio ante los jueces;<br \/>\ncon qu\u00e9 delicadeza trat\u00f3 al traidor;<br \/>\ncon qu\u00e9 amor mir\u00f3 a Pedro:<br \/>\nc\u00f3mo perdon\u00f3 setenta veces siete;<br \/>\nc\u00f3mo fue compasivo con toda la fragilidad.<\/p>\n<p>Cuando el esposo, o la esposa contemplen a este Jes\u00fas con los ojos de su alma, reaccionar\u00e1n con bondad, suavidad y paciencia ante cualquier emergencia sorpresiva y turbulenta de la vida.<\/p>\n<p>Cuando, en un descuido instant\u00e1neo, uno de los c\u00f3nyuges sea asaltado por un impulso feroz, y, en un desborde incontrolado, cometa una barbaridad, \u00a1no importa! Primero, no asustarse. Segundo, no avergonzarse. Tercero, reconocer humildemente el mal momento. Cuarto, pedir disculpas y proponer vivir alerta sobre s\u00ed mismo para actuar en el futuro seg\u00fan los sentimientos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Es Jes\u00fas mismo, con la colaboraci\u00f3n de los esposos, quien llevar\u00e1, tomados de la mano, a los c\u00f3nyuges a la sonada madurez. Jes\u00fas mismo har\u00e1 culminar la aventura matrimonial en una dichosa ventura.<\/p>\n<p><strong><em>Tomado del libro \u201cEl matrimonio feliz\u201d, de Padre Ignacio Larra\u00f1aga, OFM<\/em><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11030 aligncenter\" src=\"http:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/matrimonio_home.jpg\" alt=\"\" width=\"729\" height=\"486\" srcset=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/matrimonio_home.jpg 729w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/matrimonio_home-300x200.jpg 300w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/matrimonio_home-320x213.jpg 320w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/matrimonio_home-480x320.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos luchado contra las tormentas. Hemos caminado por senderos que se cruzan en los desiertos. 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