{"id":11973,"date":"2023-01-22T16:31:08","date_gmt":"2023-01-22T16:31:08","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=11973"},"modified":"2023-01-22T16:31:08","modified_gmt":"2023-01-22T16:31:08","slug":"o-pobre-de-nazare-entre-os-pecadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2023\/01\/22\/o-pobre-de-nazare-entre-os-pecadores\/","title":{"rendered":"EL POBRE DE NAZARET ENTRE LOS PECADORES"},"content":{"rendered":"<p>El bautismo de Juan ten\u00eda car\u00e1cter penitencial: era un ba\u00f1o de agua que simbolizaba la purificaci\u00f3n de los pecados; por eso Juan predicaba a la orilla del r\u00edo, y quienes acud\u00edan a sus m\u00e1rgenes &#8220;confesaban sus pecados&#8221; (Mt 3,6). Marcos nos dir\u00e1n que el bautismo de Juan era un signo de conversi\u00f3n, un rito &#8220;para el perd\u00f3n de los pecados&#8221; (Mt 1,4; Lc 3,3).<\/p>\n<p>Con los textos evang\u00e9licos en la mano, es dif\u00edcil, por no decir imposible, sustraerse a la conclusi\u00f3n de que, colocado Jes\u00fas en la fila de los penitentes y pecadores, buscaba la &#8220;remisi\u00f3n de los pecados&#8221;. \u00bfPor qu\u00e9 quiso someterse al rito penitencial de los pecadores? \u00bfAcaso no era el Hijo de Dios, el sin pecado y el impecable, el Santo de Dios?<\/p>\n<p>Es in\u00fatil empe\u00f1arse en buscar explicaciones sutiles e imposibles. Estamos ante el resplandor de aquel a quien desde el principio hemos definido y calificado como el Pobre de Nazaret; estamos ante una m\u00fasica silenciosa convocando las voces de la noche para orquestar un nocturno. En una noche como \u00e9sta los chacales duermen, y las sondas bajar\u00e1n hasta tocar el coraz\u00f3n mismo de la tierra.<\/p>\n<p>Estamos ante una de las escenas m\u00e1s conmovedoras del Hombre de Nazaret en su condici\u00f3n de Pobre: el Hijo de Dios, luz de luz y nardo perfumado, espera pacientemente en la fila de las fieras y los halcones, fornicarios y ad\u00falteros, hombres vestidos de tempestad y ce\u00f1idos de pu\u00f1al; \u00e9l, el cordero blanco e inerme, esperando su turno como uno m\u00e1s entre los pecadores para entrar en las aguas purificadoras&#8230;, aquel d\u00eda naci\u00f3 la Humildad, le nacieron alas potentes y escal\u00f3 la altura m\u00e1s encumbrada.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed resuenan las disonancias de la Escritura, cuando Pablo, casi como quien no quiere la cosa, nos sorprende con una terrible y atrevida expresi\u00f3n, afirmando que a aquel que no conoc\u00eda pecado Dios &#8220;lo hizo pecado por nosotros&#8221; (2Cor 5,21); es decir, Dios identific\u00f3 legalmente al Hijo con el pecado, e hizo que pesara sobre \u00e9l la maldici\u00f3n inherente al pecado. Todo esto culminar\u00e1 en la cruz, pero aqu\u00ed, a la orilla del r\u00edo, la humillaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s lacerante, porque el Pobre desciende a las aguas envuelto en el barro de la inmundicia humana, pasando como un pecador entre los pecadores. Hemos llegado a la \u00faltima plataforma de la Encarnaci\u00f3n: el Santo de Dios, siendo impecable, sometido a toda semejanza de pecado, hecho &#8220;pecador&#8221; con los pecadores, para elevarlos a la santidad de Dios.<\/p>\n<p>* * * Las palabras centrales del episodio del Jord\u00e1n (&#8220;\u00c9ste es mi Hijo amado, en quien me complazco&#8221;) est\u00e1n tomadas literalmente de Isa\u00edas 42, y se refieren expresamente al Siervo de Yav\u00e9, el Pobre de Dios. As\u00ed pues, en el fondo del escenario del Jord\u00e1n respira y se mueve el Hombre de Nazaret, revestido y ce\u00f1ido estrechamente de todos los ropajes que perfilan la imagen eterna del Pobre de Dios: &#8220;He aqu\u00ed mi Siervo, mi Elegido, en quien me complazco. He puesto mi esp\u00edritu sobre \u00e9l: dictar\u00e1 la ley a las naciones. No vociferar\u00e1 ni alzar\u00e1 el tono, nadie oir\u00e1 su voz en la calle. No cascar\u00e1 la ca\u00f1a quebrada y no apagar\u00e1 la mecha mortecina&#8221; (Is 42,13).<\/p>\n<p>\u00c9sta es la figura esencial del Pobre de Nazaret, como lo estamos afirmando desde el comienzo: un Pobre entre los pobres, revestido de mansedumbre y misericordia. Fue, por todos los d\u00edas de su breve vida, humilde ca\u00f1a crecida en las aguas quietas, y quebrada por los pies de los transe\u00fantes. Fue flauta de entra\u00f1as vac\u00edas en las que los humildes pod\u00edan confiadamente verter su aliento para extraer de ella una m\u00fasica de consolaci\u00f3n. Se fue por las plazas y mercados recogiendo l\u00e1grimas y troc\u00e1ndolas en perlas. Hizo del silencio su morada, y nadie escuch\u00f3 su grito en el viento. As\u00ed como el arroyo conoce el mar antes de alcanzar la desembocadura, as\u00ed los humildes lo descubr\u00edan en sus huellas perfumadas.<\/p>\n<p>Todav\u00eda contin\u00faa caminando entre nosotros, al anochecer, envuelto en el manto del silencio, derramando a su paso luceros y semillas.<\/p>\n<p><strong>Tomado del libro \u201cEl pobre de Nazaret\u201d del Padre Ignacio Larra\u00f1aga.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-11976\" src=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/IMG_1469.jpg\" alt=\"\" width=\"1116\" height=\"837\" srcset=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/IMG_1469.jpg 1116w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/IMG_1469-300x225.jpg 300w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/IMG_1469-768x576.jpg 768w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/IMG_1469-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/IMG_1469-320x240.jpg 320w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/IMG_1469-480x360.jpg 480w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/IMG_1469-800x600.jpg 800w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/IMG_1469-341x257.jpg 341w\" sizes=\"auto, (max-width: 1116px) 100vw, 1116px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El bautismo de Juan ten\u00eda car\u00e1cter penitencial: era un ba\u00f1o de agua que simbolizaba la purificaci\u00f3n de los pecados; por eso Juan predicaba a la orilla del r\u00edo, y quienes acud\u00edan a sus m\u00e1rgenes &#8220;confesaban sus pecados&#8221; (Mt 3,6). 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