{"id":13623,"date":"2024-01-30T02:17:52","date_gmt":"2024-01-30T02:17:52","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=13623"},"modified":"2024-01-30T02:17:52","modified_gmt":"2024-01-30T02:17:52","slug":"turbulencias-y-altibajos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2024\/01\/30\/turbulencias-y-altibajos\/","title":{"rendered":"Turbulencias y altibajos"},"content":{"rendered":"<p>Pas\u00f3 un a\u00f1o completo, durante el cual fui impartiendo casi sin pausas, cursos de espiritualidad franciscana a hermanos y hermanas. Dada la estructura de las Semanas no hab\u00eda oportunidad para llevar a cabo, al menos ordenadamente, los desiertos, ni siquiera los tiempos fuertes.<\/p>\n<p>En este a\u00f1o pude constatar experimentalmente, y por primera vez en la vida, un fen\u00f3meno alarmante: cuando se descuida la actividad orante, Dios comienza a transformarse en una realidad cada vez m\u00e1s ausente, distante e inexistente, y acaba por ser un concepto; y, en c\u00edrculo vicioso fatal, se van perdiendo las ganas de estar con \u00c9l.<\/p>\n<p>En la medida en que esto sucede nacen, crecen y dominan los enemigos: el amor propio, la susceptibilidad, el mal humor, el orgullo&#8230; Todo esto lo fui observando en m\u00ed mismo. Me asust\u00e9; y llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que los &#8220;tiempos fuertes&#8221;, dedicados expl\u00edcitamente a cultivar el trato personal con el Se\u00f1or, son asunto de vida o muerte para un hombre consagrado a Dios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n percib\u00ed n\u00edtidamente otra cosa: \u00a1qu\u00e9 f\u00e1cil es dejar a Jes\u00fas para dedicarse a las cosas de Jes\u00fas! Se racionaliza con suma facilidad afirmando que las urgencias apost\u00f3licas tienen prioridad en todo, y que hoy d\u00eda lo m\u00e1s importante no es orar, sino comprometerse con los necesitados. Como consecuencia, se va dejando a Jes\u00fas en un segundo lugar. \u00bfResultado inmediato? Jes\u00fas deja de ser aquella presencia gratificante, y, por este camino, El acaba por ser un Jesucristo congelado, desencantado. Ahora bien: sin un Jesucristo vivo, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene la vida evang\u00e9lica, el celibato, el negarse a s\u00ed mismo, el devolver bien por mal, el perdonar al enemigo? Todo se torna en represi\u00f3n y nada tiene sentido.<\/p>\n<p>En aquel a\u00f1o tan vertiginoso tom\u00e9 conciencia de qu\u00e9 manera, tan insensiblemente pod\u00eda caer, tambi\u00e9n yo, en ese c\u00edrculo mortal, y que no valen las altas experiencias habidas en tiempos pasados si no se persevera. Tom\u00e9, pues, una firme resoluci\u00f3n: ya que durante el d\u00eda el programa de las actividades no me permit\u00eda cumplir cabalmente con los tiempos fuertes, decid\u00ed madrugar diariamente y dedicar sesenta minutos para cultivar la vida privada con Dios, antes de comenzar el movimiento matinal. Y, salvo raras excepciones, as\u00ed lo he cumplido desde entonces, a\u00f1o 1970, hasta ahora, y siempre en la misma habitaci\u00f3n donde dorm\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me ense\u00f1\u00f3 la experiencia de la vida que, si el tiempo fuerte no se pone en pr\u00e1ctica a primera hora de la ma\u00f1ana, los compromisos se van precipitando a lo largo de la jornada hasta que, sin darnos cuenta, ya nos sorprendi\u00f3 la noche y el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>No me ha resultado f\u00e1cil mantener en pie esta resoluci\u00f3n de los tiempos fuertes diarios a lo largo de 27 a\u00f1os. Pronto se dice, pero la verdad es que infinidad de obst\u00e1culos se han interpuesto en el camino, y he necesitado una obstinada determinaci\u00f3n para poder perseverar contra viento y marea.<\/p>\n<p><strong>Tomado del libro \u201cLa Rosa y el fuego\u201d capitulo IV \u201cTurbulencias y altibajos \u201cde padre Ignacio Larra\u00f1aga.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-13624\" src=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2317-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1344\" height=\"1008\" srcset=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2317-1.jpg 1344w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2317-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2317-1-768x576.jpg 768w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2317-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2317-1-320x240.jpg 320w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2317-1-480x360.jpg 480w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2317-1-800x600.jpg 800w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/IMG_2317-1-341x257.jpg 341w\" sizes=\"auto, (max-width: 1344px) 100vw, 1344px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pas\u00f3 un a\u00f1o completo, durante el cual fui impartiendo casi sin pausas, cursos de espiritualidad franciscana a hermanos y hermanas. 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