{"id":13739,"date":"2024-04-19T16:17:51","date_gmt":"2024-04-19T16:17:51","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=13739"},"modified":"2024-04-19T16:17:51","modified_gmt":"2024-04-19T16:17:51","slug":"jesuss-agony","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2024\/04\/19\/jesuss-agony\/","title":{"rendered":"La agon\u00eda de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p>Los sin\u00f3pticos nos trasmiten todas las caracter\u00edsticas de una agon\u00eda.<\/p>\n<p>Jes\u00fas declara sentir \u00abtristeza de muerte\u00bb (Mt 26,37). Un agonizante es, ante todo, el que no quiere morir: siente terror por la muerte. Los evangelistas (Mc 14,33; Mt 26,37) traen la palabra <em>pavor, <\/em>que significa lo mismo. Al mismo tiempo, el agonizante se siente tan mal f\u00edsica y ps\u00edquicamente que no le gustar\u00eda seguir viviendo. Siente <em>tedio <\/em>(expresi\u00f3n de los evangelistas) por la vida. <em>N\u00e1usea, <\/em>decimos vulgarmente. Si no quiere morir, si no quiere vivir, el agonizante es un ser desintegrado por fuerzas contradictorias que tiran de \u00e9l en diferentes direcciones.<\/p>\n<p>Justamente \u2014y esencialmente\u2014 eso fue Jes\u00fas en aquella noche: un ser estirado brutalmente en dos direcciones por dos fuerzas contrarias: \u00ablo que yo quiero\u00bb y \u00ablo que quieres t\u00fa\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLo que yo quiero\u00bb domin\u00f3 durante el primer tiempo. En nombre de la raz\u00f3n, de la piedad y del sentido com\u00fan se levantaron todos los interrogantes. La voz de Jes\u00fas ven\u00eda desde las simas m\u00e1s profundas. Cercenar una juventud cuando brillaban tantas esperanzas&#8230; \u00bfPor qu\u00e9?, Padre Santo, un final sin utilidad y sin sentido, \u00bfpor qu\u00e9? La vida era tan bonita, Padre, me sent\u00eda tan feliz haciendo felices a los dem\u00e1s, y ahora me quitas la alegr\u00eda de comunicar felicidad, \u00bfpor qu\u00e9? Un hombre puede perder batallas y ganar una guerra; un hombre puede ganar batallas y perder una guerra, y t\u00fa me arrinconas contra esta alternativa, \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfNo me quieres tanto? \u00bfNo eres mi Padre? \u00bfNo es verdad que lo puedes todo? \u00bfNo podr\u00edas trocar este c\u00e1liz por otro? \u00bfPor qu\u00e9 tiene que ser precisamente este c\u00e1liz?<\/p>\n<p>Y as\u00ed fueron surgiendo todas las voces de protesta, pero, al final, ya no s\u00e9 de d\u00f3nde sac\u00f3 Jes\u00fas las energ\u00edas oblativas, y degollando todas las voces, dice: Padre m\u00edo, hasta ahora s\u00f3lo palabras necias pronunci\u00e9. Mejor, no fui yo quien habl\u00f3. Habl\u00f3 la \u00abcarne\u00bb. Pero ahora s\u00ed; ahora voy a dar <em>mi palabra: \u00a1No! lo que yo quiero; \u00a1s\u00ed! lo que quieres t\u00fa.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>\u00a0<\/em>Los sin\u00f3pticos precisan que Jes\u00fas repet\u00eda muchas veces las mismas palabras. Podemos tener convicciones; pero lo importante es que \u00e9stas lleguen al fondo emocional de donde nacen las decisiones. Es posible, tambi\u00e9n, que Jes\u00fas estuviera en aquella noche en suma aridez. Y por eso necesitaba repetir muchas veces las mismas palabras.<\/p>\n<p>Nunca Jes\u00fas alcanz\u00f3 tanta grandeza como en ese momento \u00abobediente hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb (Flp 2,8). E identificado con \u00ablo que el Padre quiere\u00bb, se entrega, lleno de paz, en las manos de sus ejecutores\u2026.<\/p>\n<p>Desde este momento hasta que expira en la cruz, Jes\u00fas es, en los anales de la historia de la humanidad, un caso \u00fanico de grandeza: todo El parece una ofrenda de amor. No descubrimos ning\u00fan rictus de amargura, ninguna queja; avanza a trav\u00e9s de las escenas sin resistencias con una paz infinita, con una serenidad invulnerable, abandonado como un ni\u00f1o humilde en las manos de su querido Padre en medio de una tormenta de golpes, insultos y azotes.<\/p>\n<p>Lo calumnian: no se defiende. Lo insultan: no responde. Lo golpean: no protesta. Con una tal majestad que los sucesivos jueces parecen reos y su silencio parece el juez. Como una oveja ante el trasquilador, como un cordero que es llevado al matadero. Jes\u00fas \u00abes llevado\u00bb por la tormenta, abandonado incondicionalmente y confiadamente en los designios de su amado Padre hasta que, como un s\u00edmbolo del abandono que fue su vida entera, terminar\u00e1 diciendo:<\/p>\n<p>\u00abAmado Padre m\u00edo, en tus manos entrego mi vida\u00bb (Lc 23,46).<\/p>\n<p><strong>Tomado del libro \u201cMu\u00e9strame tu Rostro\u201d capitulo 6 subt\u00edtulo \u201cLa gran crisis\u201dde padre Ignacio Larra\u00f1aga.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-13740\" src=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/IMG_2432.jpg\" alt=\"\" width=\"306\" height=\"230\" srcset=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/IMG_2432.jpg 306w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/IMG_2432-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 306px) 100vw, 306px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los sin\u00f3pticos nos trasmiten todas las caracter\u00edsticas de una agon\u00eda. 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