{"id":15530,"date":"2025-07-01T19:30:35","date_gmt":"2025-07-01T19:30:35","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=15530"},"modified":"2025-07-01T19:34:49","modified_gmt":"2025-07-01T19:34:49","slug":"viagem-ao-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2025\/07\/01\/viagem-ao-interior\/","title":{"rendered":"Viaje al interior (salmo 139)"},"content":{"rendered":"<p>En el salmo 139, el salmista se sumerge en el mar del misterio interior, y, en ning\u00fan momento, emerge de all\u00ed, hasta el final; y, entonces, para disparar dardos envenenados contra los enemigos, no suyos, sino los de Dios.<\/p>\n<p>Perdido ya el salmista en sus aguas profundas, el centro de atenci\u00f3n, parad\u00f3jicamente, no es el mismo, sino Dios.<\/p>\n<p>Para penetrar en el n\u00facleo del salmo y rezarlo con fruto es conveniente empezar por tranquilizarse, sosegar los nervios, descargar las tensiones, abstraerse de clamores exteriores e interiores, soltar recuerdos y preocupaciones; y as\u00ed, ir alcanzando un silencio interior, de tal manera que el contemplador perciba que no hay nada fuera de s\u00ed, y no hay nada dentro de s\u00ed. Y que lo \u00fanico que queda es una presencia de s\u00ed mismo a s\u00ed mismo, esto es, una atenci\u00f3n purificada por el silencio.<\/p>\n<p>Este es el momento de abrirse al mundo de la fe, a la presencia viva y concreta del Se\u00f1or, y es en este momento cuando el texto del salmo 139 puede ser un apoyo precioso para entrar en una oraci\u00f3n de contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los vestigios de la creaci\u00f3n, las reflexiones comunitarias, las oraciones vocales pueden hacernos presente al Se\u00f1or; pero son, si se me permite la expresi\u00f3n, \u00abpart\u00edculas\u00bb de Dios. Las criaturas pueden evocarnos al Se\u00f1or: una noche estrellada, una monta\u00f1a cubierta de nieve, un amanecer ardiente, el horizonte recortado sobre un fondo azul nos pueden \u00abdar\u00bb a Dios, pueden despert\u00e1rnoslo, pero no son Dios mismo, sino evocadores, despertadores de Dios.<\/p>\n<p>Y el alma verdaderamente sedienta no se conforma con los \u00abmensajeros\u00bb, como dice San Juan de la Cruz: \u00abNo quieras enviarme \u2014de hoy ya m\u00e1s mensajero\u2014 que no saben decirme lo que quiero\u00bb. Y comenta el m\u00edstico castellano: \u00abComo se ve que no hay cosa que pueda curar su dolencia, sino la presencia&#8230;, p\u00eddele le entregue la posesi\u00f3n de su presencia.\u00bb M\u00e1s all\u00e1 de los vestigios de la creaci\u00f3n, y de las aguas que bajan cantando, el alma busca el manantial mismo, Dios mismo, que est\u00e1 siempre m\u00e1s all\u00e1 de las evocaciones, de los conceptos y las palabras.<\/p>\n<p>Para penetrar en el santuario del salmo 139, el hombre debe tener presente que Dios no s\u00f3lo es su creador, no s\u00f3lo est\u00e1 objetivamente presente en su ser entero, al que comunica la existencia y la consistencia; es preciso tambi\u00e9n tener presente que El lo sostiene, pero no a la manera de la madre que lleva a su criatura en sus entra\u00f1as, sino que, en una dimensi\u00f3n mucho m\u00e1s profunda, y distinta, verdaderamente Dios lo penetra y lo mantiene en su ser.<\/p>\n<p>A pesar de esta estrecha vinculaci\u00f3n entre Dios y el hombre, no hay, sin embargo, simbiosis ni identidad alguna, sino que, m\u00e1s bien, la presencia divina es una realidad creante y vivificante, realidad que el salmista verbaliza con una expresi\u00f3n de alto vuelo po\u00e9tico: \u00abTodas nuestras fuentes est\u00e1n en Ti\u00bb (Salmo 87).<\/p>\n<p><strong>Tomado del libro \u201cSalmos para la vida\u201d, Capitulo VI, subt\u00edtulo \u201cTodas mis fuentes est\u00e1n en ti\u201d de padre Ignacio Larra\u00f1aga.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el salmo 139, el salmista se sumerge en el mar del misterio interior, y, en ning\u00fan momento, emerge de all\u00ed, hasta el final; y, entonces, para disparar dardos envenenados contra los enemigos, no suyos, sino los de Dios. Perdido ya el salmista en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15531,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-15530","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-meditar-y-vivir"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15530","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15530"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15530\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15535,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15530\/revisions\/15535"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15531"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15530"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15530"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15530"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}