{"id":15773,"date":"2025-08-12T16:57:16","date_gmt":"2025-08-12T16:57:16","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=15773"},"modified":"2025-08-12T16:57:16","modified_gmt":"2025-08-12T16:57:16","slug":"la-presencia-de-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2025\/08\/12\/la-presencia-de-si\/","title":{"rendered":"La presencia de s\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>Nada desde fuera, nada desde dentro logra remecer la serenidad del sabio. Lo mismo que un hurac\u00e1n deja inmutable el acantilado, as\u00ed los disgustos dejan impasible al hombre sabio. Y de esta manera \u00e9l se sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 de los vaivenes de las emociones y de las pasiones.<\/p>\n<p>La presencia de s\u00ed es perturbada normalmente por los delirios del &#8220;yo&#8221;. Pero, una vez eliminado el &#8220;yo&#8221;, el sabio adquiere plena presencia de s\u00ed, y va controlando cuanto ejecuta, al hablar, al reaccionar, al caminar.<\/p>\n<p>Por este sincero y espont\u00e1neo abandono de s\u00ed mismo y de sus cosas, el verdadero sabio, una vez libre de todas las ataduras apropiadoras del &#8220;yo&#8221;, se lanza sin impedimento en el seno profundo de la libertad. Por eso, una vez que ha conseguido experimentar el vac\u00edo mental, el sabio llega a vivir libre de todo temor y permanece en la estabilidad de quien est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo cambio.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, el pobre y despose\u00eddo, al sentirse desligado de s\u00ed mismo, va entrando lentamente en las aguas tibias de la serenidad, humildad, objetividad, benignidad, compasi\u00f3n y paz. Como se ve, nos encontramos ya en el coraz\u00f3n de las Bienaventuranzas.<\/p>\n<p>El hombre artificial, esto es, el que est\u00e1 sometido a la tiran\u00eda del &#8220;yo&#8221;, est\u00e1 siempre vuelto hacia afuera, obsesionado por quedar bien, por causar buena impresi\u00f3n, preocupado por el &#8220;qu\u00e9 piensan de m\u00ed&#8221;, &#8220;qu\u00e9 dicen de m\u00ed&#8221;; y, al vaiv\u00e9n de los avatares, sufre, teme, se estremece. La vanidad y el ego\u00edsmo atan al hombre a la existencia dolorosa, haci\u00e9ndolo esclavo de los caprichos del &#8220;yo&#8221;.<\/p>\n<p>El hombre sabio, en cambio, es un ser esencialmente vuelto hacia dentro: como ya se libr\u00f3 de la obsesi\u00f3n de la imagen, porque se convenci\u00f3 de que el &#8220;yo&#8221; no existe, le tiene absolutamente sin cuidado todo lo que se piense o se diga en referencia a un &#8220;yo&#8221; que \u00e9l sabe que no existe; vive desconectado de las preocupaciones artificiales, en una gozosa interioridad, silencioso, profundo y fecundo.<\/p>\n<p>Se mueve en el mundo de las cosas y los acontecimientos, pero su morada est\u00e1 en el reino de la serenidad. Desarrolla actividades exteriores, pero su intimidad est\u00e1 instalada en aquel fondo inmutable que, sin posibilidad de cambio, da origen a toda su actividad.<\/p>\n<p><strong><em>Tomado del libro \u201cDel sufrimiento a la Paz\u201d Capitulo III. Subtitulo \u201cDe la pobreza a la sabidur\u00eda\u201d de padre Ignacio Larra\u00f1aga OFM.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nada desde fuera, nada desde dentro logra remecer la serenidad del sabio. Lo mismo que un hurac\u00e1n deja inmutable el acantilado, as\u00ed los disgustos dejan impasible al hombre sabio. 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