{"id":16426,"date":"2026-04-14T16:31:36","date_gmt":"2026-04-14T16:31:36","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=16426"},"modified":"2026-04-14T16:31:36","modified_gmt":"2026-04-14T16:31:36","slug":"getsemani","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2026\/04\/14\/getsemani\/","title":{"rendered":"Getseman\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>Salieron del Cen\u00e1culo. Jerusal\u00e9n estaba inundada por la luz de la luna, y en la noche subyugadora flotaba un intenso aroma de azahares. Tom\u00f3, pues, consigo a los tres testigos de la transfiguraci\u00f3n \u2014Santiago, Pedro y Juan\u2014 para que fueran tambi\u00e9n testigos de otra transfiguraci\u00f3n bien diferente.<\/p>\n<p>Acompa\u00f1ado por ellos, se intern\u00f3, pues, en el Olivar; y en este corto trayecto estall\u00f3 la crisis con toda su fiereza: era una catarata desbordada de pavor, tristeza y espanto, era la agon\u00eda: &#8220;comenz\u00f3 a turbarse y a angustiarse&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Mi alma est\u00e1 triste hasta el punto de morir; quedaos ah\u00ed y velad&#8221;. Que era como decir: me muero de tristeza.<\/p>\n<p>En realidad, el Pobre estaba en ese momento acosado por el empuje de dos olas: la necesidad de estar solo y el terror de estar a solas.\u00a0 Y sabiendo que los alivios humanos no son m\u00e1s que p\u00e9talos de flor que apenas rozan la piel y que los misterios supremos del hombre se consuman en la soledad de uno mismo, el Pobre se alej\u00f3 de ellos a la distancia de un tiro de piedra; absolutamente golpeado por la crisis y moment\u00e1neamente derrotado, temblando y con las rodillas vacilantes, camin\u00f3 unos metros, hasta que, agotado y no pudiendo ya mantenerse en pie, &#8220;cay\u00f3 sobre su rostro, orando&#8230;&#8221; Y entr\u00f3 en agon\u00eda, en un combate cara a cara con la muerte\u201d<\/p>\n<p>Para que hubiera redenci\u00f3n, Jes\u00fas ten\u00eda que infundir su voluntariedad a aquellos acontecimientos hist\u00f3ricos, ten\u00eda que morir voluntariamente. Morir voluntariamente no quiere decir que Jes\u00fas saliera al encuentro de la muerte desafiando a sus perseguidores, sino que, leyendo los acontecimientos hist\u00f3ricos, tal como se estaban desarrollando en torno a \u00e9l, Jes\u00fas acab\u00f3 descubriendo en ellos el designio del Padre. El Padre podr\u00eda haber irrumpido en los acontecimientos hist\u00f3ricos, interrumpiendo la marcha de la historia. Si no lo hizo fue porque su voluntad permiti\u00f3 que la din\u00e1mica de la historia siguiera su marcha fatal y, como consecuencia, su Hijo muriera crucificado. Jes\u00fas vio y acept\u00f3 la voluntad del Padre a trav\u00e9s de los acontecimientos, y se rindi\u00f3 no ante la fatalidad de los hechos, sino ante la voluntad del Padre que los hab\u00eda permitido. Muri\u00f3, pues, voluntariamente; y el momento culminante de esa aceptaci\u00f3n de la voluntad del Padre tuvo lugar en la noche de Getseman\u00ed.<\/p>\n<p>En Getseman\u00ed, el Pobre distingui\u00f3 con aterradora claridad lo que yo quiero y lo que quieres t\u00fa, entabl\u00e1ndose entre ambas voluntades un recio conflicto que se exterioriz\u00f3 en el sudor de sangre.\u00a0 Mientras los tres confidentes, asustados sin duda y absolutamente consternados, observaban a corta distancia a su abatido Maestro, sin saber qu\u00e9 decir o qu\u00e9 hacer, el Pobre, entre tanto, con &#8220;gritos y l\u00e1grimas&#8221; (Heb 5,7) y &#8220;ca\u00eddo en la tierra&#8221; (Mt 26,39), oraba:<\/p>\n<p>Padre m\u00edo, para ti todo es posible: aleja de mi vista la sombra de la muerte. Para ti todo es posible: del seno del invierno haces brotar cada a\u00f1o el verdor de la primavera. Entierra la guada\u00f1a de la muerte muchos metros bajo tierra. \u00a1Lejos de m\u00ed el c\u00e1liz de la amargura! No obstante, no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieras T\u00fa. Y dame alas para que pueda volar en pos de tu voluntad.<\/p>\n<p>Ya que no sent\u00eda el consuelo del Padre en la aridez m\u00e1s desoladora, intent\u00f3 buscar un vaso de alivio en sus tres confidentes.\u00a0 Se levant\u00f3: apenas pod\u00eda sostenerse en pie. Con dificultad y tambaleando avanz\u00f3 hasta el lugar donde se encontraban los tres disc\u00edpulos. Hubiera deseado, y eso es lo que buscaba, encontrarse con la presencia consoladora de tres amigos en oraci\u00f3n; pero estaban adormilados. Gran decepci\u00f3n. &#8220;Sim\u00f3n, \u00bfduermes? \u00bfNi una hora has podido velar?&#8221; Permaneced despiertos y orad; de otra manera vais a ser anegados por la tristeza.<\/p>\n<p>Los dej\u00f3. Estaba escrito que aquella noche el Pobre no encontrar\u00eda consolaci\u00f3n ni en el cielo ni en la tierra. Regres\u00f3 a su soledad, y &#8220;entrando en agon\u00eda, m\u00e1s intensamente oraba&#8221; (Lc 22,44), &#8220;repitiendo las mismas palabras&#8221; (Mc 14,39).<\/p>\n<p>Por decirlo de una manera gr\u00e1fica, el Pobre se transform\u00f3 esa noche en el gran Miserable, no tan s\u00f3lo en el sentido en que carg\u00f3 con todas las miserias humanas (Is 53), sino en el sentido de que experiment\u00f3 la miseria de sentirse hombre, hasta apurar los sedimentos m\u00e1s amargos del c\u00e1liz humano. Lleg\u00f3 hasta el l\u00edmite de lo que es capaz de llegar la existencia humana, la miseria y la desgracia de ser hombre: la soledad, el miedo, el tedio, el absurdo, el terror, la angustia. \u00bfQui\u00e9n ser\u00eda capaz de analizar y medir la profundidad de la aflicci\u00f3n de Jes\u00fas cuando exclam\u00f3: &#8220;Siento una tristeza de muerte&#8221;?<\/p>\n<p>El Pobre fue fiel al hombre: llegado el momento de la gran tribulaci\u00f3n, ni siquiera pas\u00f3 por su cabeza la idea de echar mano al bolsillo de la divinidad para sacar de \u00e9l una carta m\u00e1gica que lo liberara del trago amargo de la muerte, y de esa muerte. En el misterio de la Encarnaci\u00f3n, Getseman\u00ed es el pelda\u00f1o final.<\/p>\n<p><span style=\"color: #666699;\"><strong>Extractado de libro\u201d El pobre de Nazaret \u201cCapitulo 8 apartado \u201cLa gran crisis y la alta fidelidad\u201dde padre Ignacio Larra\u00f1aga.<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salieron del Cen\u00e1culo. Jerusal\u00e9n estaba inundada por la luz de la luna, y en la noche subyugadora flotaba un intenso aroma de azahares. 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