{"id":16843,"date":"2026-08-22T17:24:45","date_gmt":"2026-08-22T17:24:45","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=16843"},"modified":"2026-08-22T17:25:36","modified_gmt":"2026-08-22T17:25:36","slug":"fortaleza-en-el-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2026\/08\/22\/fortaleza-en-el-silencio\/","title":{"rendered":"Fortaleza en el silencio"},"content":{"rendered":"<p>En los tiempos modernos tenemos un alto exponente de esta fe de abandono: santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas. De ella son estas palabras de grandeza pat\u00e9tica y casi sobrehumana:<\/p>\n<p><em>\u00abLa aridez m\u00e1s absoluta y casi el abandono fueron mi patrimonio. Jes\u00fas, como siempre, continuaba dormido en mi navecilla\u00bb <\/em><\/p>\n<p>Constituye un infinito consuelo para cualquiera de nosotros el pensar que un alma de tan alta calidad haya vivido con semejante paz y sonrisa el abandono de la fe, bajo la b\u00f3veda del espeso silencio de Dios.<\/p>\n<p>Ese testimonio adquiere una nueva grandeza cuando lo completa con estas otras palabras:<\/p>\n<p><em>\u00abPuede ser que [Jes\u00fas dormido] no despierte hasta mi gran retiro de la eternidad. Pero esto, en lugar de entristecerme, me causa un grand\u00edsimo consuelo.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>Esta fr\u00e1gil mujer es de la estirpe de Abraham. Como veremos m\u00e1s tarde, algunas almas pasan por el mundo entre los consuelos de Dios. Pero para muchas otras Dios es tortura. S\u00f3lo el abandono \u2014la fe absoluta\u2014 transforma la tortura en dulzura. A esta clase de almas pertenece santa Teresita.<\/p>\n<p>Sus declaraciones, unos d\u00edas antes de morir, nos dejan mudos, y la encumbran por encima de muchos hombres de Dios que en la Biblia ped\u00edan un \u00absigno\u00bb para tener la seguridad de que Dios es Dios. Nuestra santa rehusa esa \u00abgracia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab<em>No deseo ver a Dios en esta tierra&#8230; Prefiero vivir de fe\u00bb (Ultimas conversaciones). <\/em><\/p>\n<p>Con palabras sencillas, en una bella comparaci\u00f3n nos desentra\u00f1ar\u00e1 el misterio de la fe:<\/p>\n<p><em>\u00abYo me considero como un pajarillo d\u00e9bil recubierto solo de un ligero plum\u00f3n. No soy \u00e1guila; s\u00f3lo tengo de ella los ojos y el coraz\u00f3n, pero, a pesar de mi extremada peque\u00f1ez, me atrevo a mirar fijamente al sol divino, al sol del amor, y mi coraz\u00f3n siente en s\u00ed todas las aspiraciones del \u00e1guila. <\/em><\/p>\n<p><em>El pajarillo quisiera volar hacia ese brillante sol que fascina sus ojos&#8230; \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de \u00e9l? \u00bfMorir\u00e1 de pena vi\u00e9ndose tan impotente? \u00a1Oh, no! El pajarillo ni siquiera llega a afligirse. Con un abandono audaz quiere seguir mirando fijamente a su divino sol. Nada ser\u00eda capaz de asustarle, ni el viento ni la lluvia. Y si oscuras nubes vienen a ocultarle el Astro de Amor, el pajarillo no cambia de sitio; sabe que m\u00e1s all\u00e1 de las nubes su Sol sigue brillando, que su esplendor no podr\u00eda eclipsarse ni un solo momento\u00bb (4).<\/em><\/p>\n<p>He aqu\u00ed el misterio final de la fe. Hemos sido estructurados para un Objetivo infinito. Pero la estructura ha sido deteriorada por un desastre que dificulta el objetivo original. Somos apenas un gorri\u00f3n, pero llevamos coraz\u00f3n de \u00e1guila. Este es el terrible y contradictorio misterio del hombre: sentirse al mismo tiempo gorri\u00f3n y \u00e1guila; tener un coraz\u00f3n de \u00e1guila y alas de gorri\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer? S\u00e9 que no puedo volar alto. Tampoco lo intentar\u00e9. Ni siquiera agitar\u00e9 las alas sino que me abandonar\u00e9 en las alas del viento: el viento es Dios. Lo dem\u00e1s lo har\u00e1 El. S\u00e9 que no soy un gorri\u00f3n, pero s\u00e9 tambi\u00e9n que si, con una gran paz, me abandono en Dios, El puede prestarme unas poderosas alas de \u00e1guila. \u00bfHay algo imposible para El? S\u00e9 que soy un mont\u00f3n de ruinas y desolaci\u00f3n; pero s\u00e9 tambi\u00e9n que, si me abandono en Dios, El puede transformarme en una mansi\u00f3n deslumbradora. El es Poder y Gracia.<\/p>\n<p>Si Dios se envuelve en un manto de silencio o se oculta detr\u00e1s de las nubes, \u00abcon un abandono audaz\u00bb lo seguir\u00e9 mirando, aunque nada vea ni nada sienta. Aunque me asalten millares de voces que me hablen de ilusi\u00f3n, yo s\u00e9 que detr\u00e1s del silencio est\u00e1 \u00e9l, seguir\u00e9 mir\u00e1ndolo obstinadamente y con paz. Y aunque en mi nave Dios se quede \u00abdormido\u00bb durante toda mi vida, no importa. Yo s\u00e9 que \u00abdespertar\u00e1\u00bb en el Gran D\u00eda de la Eternidad.<\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\"><strong>Tomado del libro \u201cMu\u00e9strame tu Rostro\u201d Capitulo II, Apartado \u201cFortaleza en el silencio\u201d de padre Ignacio Larra\u00f1aga.<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los tiempos modernos tenemos un alto exponente de esta fe de abandono: santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas. 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