{"id":9368,"date":"2020-04-29T14:06:30","date_gmt":"2020-04-29T14:06:30","guid":{"rendered":"https:\/\/home.tovpil.org\/?p=9368"},"modified":"2020-04-29T14:10:52","modified_gmt":"2020-04-29T14:10:52","slug":"por-el-abandono-a-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/home.tovpil.org\/es_ES\/2020\/04\/29\/por-el-abandono-a-la-paz\/","title":{"rendered":"Por el abandono a la paz"},"content":{"rendered":"<p><em>Mu\u00e9strame tu Rostro \u2013 cap III, 1<\/em><\/p>\n<p><strong>Los enemigos del hombre.<\/strong> Todo lo que el hombre resiste se le transforma en \u201cenemigo\u201d, y tambi\u00e9n todo lo que teme, porque el temor es de alguna manera resistencia.<\/p>\n<p>El hombre teme y resiste una serie de enemigos, por ejemplo: la enfermedad, el fracaso, el desprestigio&#8230; y engloba en esta resistencia a las personas que concurren y colaboran con tales \u201cenemigos\u201d. En consecuencia, un hombre puede comenzar a vivir universalmente sombr\u00edo, temeroso, suspicaz, agresivo&#8230;; se siente rodeado de enemigos porque todo lo que resiste se le declara enemigo. En el fondo esta situaci\u00f3n significa que la persona est\u00e1 llena de adherencias y apropiaciones. Ahora bien, para entrar a fondo en Dios, el hombre tiene que ser pobre y puro.<\/p>\n<p>La resistencia emocional, por su propia naturaleza, tiene por finalidad anular al \u201cenemigo\u201d, una vez que la emoci\u00f3n es concretada en hechos. Existen realidades que, resistidas estrat\u00e9gicamente, son neutralizadas parcial o totalmente, as\u00ed, por ejemplo, la enfermedad, la ignorancia&#8230;<\/p>\n<p>Sin embargo, una buena parte de las realidades que al hombre le causan disgusto y las resiste, no tienen soluci\u00f3n; por su naturaleza son indestructibles. Es lo que, en lenguaje com\u00fan, llamamos un <em>imposible<\/em>, o un <em>hecho consumado<\/em>, en el que no cabe hacer nada.<\/p>\n<p>Si unos males tienen soluci\u00f3n y otros no, delante de los ojos se nos abren dos caminos de conducta: el de la locura y el de la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Es locura resistir mentalmente o de otra manera las realidades que, por su propia naturaleza, son completamente inalterables. Mirando con la cabeza fr\u00eda, el hombre descubre que gran parte de las cosas que le disgustan, le entristecen o le averg\u00fcenzan no tienen ninguna soluci\u00f3n, o la soluci\u00f3n no est\u00e1 en sus manos. \u00bfPara qu\u00e9 lamentarse? En este momento nadie puede hacer nada para que lo que ya sucedi\u00f3 no hubiera sucedido.<\/p>\n<p>La sabidur\u00eda consiste en discernir lo que puedo cambiar de lo que no puedo, y en poner los reactores al m\u00e1ximo rendimiento para alterar lo que todav\u00eda es posible, en fe y en paz, en las manos del Se\u00f1or cuando aparecen las fronteras infranqueables.<\/p>\n<p><strong>Experiencia del amor oblativo.<\/strong> A nadie le gusta fracasar, o que le derriben al suelo la estatua de su popularidad. A nadie le causa emoci\u00f3n el ser destituido del cargo, ser pasto de maledicencia o v\u00edctima de la incomprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero \u00e9stas y otras eventualidades podemos asumirlas no con agrado emocional, sino con paz y con sentido oblativo, como quien abandona en las manos del Padre una ofrenda doliente y fragante&#8230;<\/p>\n<p>Es un amor puro (oblativo) porque no existe en \u00e9l compensaci\u00f3n de satisfacci\u00f3n sensible. Adem\u00e1s, es un amor puro porque se efect\u00faa en la fe oscura: el cristiano, remont\u00e1ndose por encima de las apariencias visibles de la injusticia, contempla la presencia de la voluntad del Padre, permitiendo esa prueba.<\/p>\n<p>Frente a tanta cosa negativa, en lugar de violencia el ser humano puede adoptar una actitud de paz, si se decide a tomar la v\u00eda oblativa. En el momento que se hace presente la situaci\u00f3n inevitable y dolorosa, el cristiano se acuerda de su Padre, se siente gratuitamente amado por \u00e9l; al instante le nace un sentimiento entre agradecido y admirado para con ese Padre de amor. La violencia interior se calma; el hijo asume con sus manos la situaci\u00f3n dolorosa; la entrega y se entrega en la voluntad del Padre con el \u201cyo me abandono\u201d; y la resistencia se transforma en un obsequio de amor puro, en una ofrenda. Esta experiencia no produce emoci\u00f3n sino paz.<\/p>\n<p><strong>Abandono. <\/strong>Escondida en el dorado cofre de la fe, llevamos la varita m\u00e1gica del abandono. A su toque, los fracasos dejan de ser fracasos, la muerte deja de ser muerte, las incomprensiones dejan de ser incomprensiones. Todo lo que toca se transforma en paz.<\/p>\n<p>A este proceso de purificaci\u00f3n llamamos abandono. Esta palabra, y tambi\u00e9n su concepto est\u00e1n cuajados de ambig\u00fcedades. En cualquier auditorio que uno pronuncie esta palabra, ella desencadena en los oyentes el rosario m\u00e1s variado de equ\u00edvocos: para unos se est\u00e1 hablando de pasividad; para otros se est\u00e1 recomendando resignaci\u00f3n. Es de saber que la resignaci\u00f3n nunca fue cristiana sino estoica; por consiguiente, la actitud resignada se aproxima mucho a la fatalidad pagana. Lo genuino y espec\u00edficamente evang\u00e9lico es el abandono.<\/p>\n<p>Se abandona una carga de energ\u00eda enviada desde mi voluntad contra un hecho o persona. S\u00f3lo con eso se apaga una guerra y llega la paz. Eso s\u00ed, supone que el acto de desligar ese enlace de energ\u00eda se efectu\u00f3 en la fe y en el amor, y en este caso el abandono viene a constituirse en la v\u00eda m\u00e1s r\u00e1pida de sanaci\u00f3n liberadora.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s se resiste un imposible, m\u00e1s oprime sobre la voluntad. Cuanto m\u00e1s oprime, m\u00e1s se le resiste, gener\u00e1ndose un estado de angustia acelerada, entrando la persona, poco a poco, en un furioso c\u00edrculo autodestructivo.<\/p>\n<p>Si el cristiano abandona la resistencia y se abandona en las manos del Padre, aceptando con paz aquellas realidades que nadie puede alterar, mueren las angustias y nace la paz de un sereno atardecer.<\/p>\n<p><strong><em>Extra\u00eddo del libro \u201cMu\u00e9strame tu Rostro\u201d del Padre Ignacio Larra\u00f1aga, OFM<\/em><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-9369 aligncenter\" src=\"http:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/por-el-abandono-photo.png\" alt=\"\" width=\"729\" height=\"486\" srcset=\"https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/por-el-abandono-photo.png 729w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/por-el-abandono-photo-300x200.png 300w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/por-el-abandono-photo-320x213.png 320w, https:\/\/home.tovpil.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/por-el-abandono-photo-480x320.png 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre teme y resiste una serie de enemigos, por ejemplo: la enfermedad, el fracaso, el desprestigio&#8230; y engloba en esta resistencia a las personas que concurren y colaboran con tales \u201cenemigos\u201d. 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