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Miles de personas en el mundo han recuperado la alegr铆a y el encanto de la vida.

Talleres de Oraci贸n y Vida

Padre Ignacio Larra帽aga

Miles de personas en el mundo han recuperado
la alegr铆a y el encanto de la vida.

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Padre Ignacio Larra帽aga

El perd贸n, don de dones

El perd贸n es el don de los dones, como lo dice la palabra. Ciertamente es el don m谩s dif铆cil de regalar.

El sentimiento normal, como tendencia fundamental de la vida, es la benevolencia hacia el otro. Sin embargo, no siempre funciona la tendencia de ser-para-otro, sino tambi茅n, lamentablemente, la inclinaci贸n de ser-contra-otro. Aunque esto 煤ltimo no es lo normal.

La agresividad cordial nace casi siempre entre los pliegues de la competencia y de la rivalidad, por las que uno quiere conseguir algo, y los otros se lo disputan.

El ego铆smo es la muralla que bloquea la comunicaci贸n con el pr贸jimo. Cuando un individuo es propiamente un eg贸latra, tiende a considerar a cualquier otro como rival, y f谩cilmente lo hace blanco de su agresi贸n. Basta analizar las rivalidades existentes entre un sujeto y otro, entre un grupo y otro, y siempre descubriremos en las hostilidades de hoy, antiguas batallas para salvaguardar el prestigio personal y asegurar los intereses propios.

Cuantas personas pasan d铆as y noches, lanzando mentalmente agresivas cargas emocionales contra una determinada persona, y esta persona ni siquiera se entera. Mientras se consumen, sombr铆os y enconados, contra su pr贸jimo, el otro est谩 “bailando” feliz en la vida, completamente desligado del que sufre.

La inmensa mayor铆a de las veces no llegan al interesado los efectos de nuestras emociones destructivas, como los celos, el rencor, la envidia o la antipat铆a, en tanto que estamos siendo lentamente presionados y aprisionados por nuestras propias sombras tenebrosas. 驴Masoquismo? 驴Autodestrucci贸n? No. Insensatez.

Odiar es locura. El resentimiento destruye al resentido.

Por la experiencia de la vida, sabemos cu谩nto cuesta perdonar; sabemos tambi茅n que, para ello, m谩s que para cualquiera otra actitud fraterna, necesitamos de Jes煤s. Por gusto no se perdona. Tampoco por ideas ni por convicciones, ni siquiera por los ideales. Por una persona s铆.

驴C贸mo hacerlo entonces? Conc茅ntrese. Evoque, por la fe, la presencia del Se帽or. Y cuando haya llegado a un “encuentro” de intimidad con El, d铆gale: Jes煤s, entra hasta las ra铆ces m谩s profundas de mi ser, asume mi coraz贸n con sus hostilidades y sustit煤yelo por el tuyo, perdona t煤 dentro de m铆, quiero sentir por tal persona lo que T煤 sientes por ella, quiero perdonarlo como T煤 perdonaste a Pedro… ahora mismo, Jes煤s.

Sintiendo as铆, profundamente, va a experimentar c贸mo Jes煤s calma aquella agitaci贸n hostil y deja en el interior tanta paz que, puede levantarse tranquilamente para ir a conversar, con toda naturalidad, con el “enemigo”. Estos prodigios los hace hoy Jes煤s.

Del libro Sube Conmigo de P. Ignacio Larra帽aga