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Miles de personas en el mundo han recuperado la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

Miles de personas en el mundo han recuperado
la alegría y el encanto de la vida.

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Padre Ignacio Larrañaga

EXPERIMENTA EL AMOR DE DIOS

Orar con los sentimientos de Jesús

“Tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo” (Filipenses 2,5)
Querido amigo te propongo entrar en el Santa Sanctórum del interior de Jesús, para tratar de descubrir y reproducir sus mismos sentimientos y la altura de su entrega y amor con el Padre.
Lo primero es entrar en un estado de quietud y silencio reverente, tanto exterior como interior. Vacíate de todo lo que te venga o perturbe tu mente… Hasta que sientas dentro de ti y en todo tu entorno paz… silencio… quietud…
Pídele al Espíritu Santo que te conduzca cada vez más a dentro, hacia la intimidad con Jesús; y así poder tratar de sentir y revivir su interioridad y la armonía de sus sentimientos y palabras cuando oraba al Padre Dios. Estando en este nivel de intimidad con Jesús, el Padre verá en ti a su bien amado Hijo.
Espíritu Santo, guíame, Luz divina; condúceme cada vez más adelante, más hacia adentro de mí mismo y hacia la interioridad de Jesús.
Querido amigo un deseo amorosamente dirigido a Dios, es más provechoso, a toda la creación, que muchas ideas piadosas y bienintencionadas. Así pues, el elemento esencial en la oración y sobre todo en esta, es el amor. No tiene que ser un amor sensible, lo esencial es el impulso amoroso, en gratuidad, que me lleve a Dios. Para quedarme sólo con Él. Esta era la constante en la oración de Jesús.
Así pues, en este momento y teniendo los mismos sentimientos que Jesús, entroniza a Dios en tu mente, para que no haya ningún otro pensamiento; y también en tu corazón, para no desear ninguna otra cosa inferior a Él. Envuélvete en un silencio suave y amoroso.
Como verás esta oración es eminentemente trinitaria: Jesucristo, que vive en mí, es quien ora al Padre, en una relación amorosa, que es el Espíritu Santo.
Por eso, en esta unión trinitaria y amorosa di muy despacio, la siguiente oración:
Señor, una vez más estamos viviendo una profunda intimidad.
Cada uno de nosotros siente su vida maravillosamente invadida por tu vida
Estoy viviendo ahora la aventura de tu vida en mi vida, tu fuerza en mi debilidad, tu vigor en mi impotencia.
Tu luz ha penetrado en los caminos de mi ser. Tú eres la luz para mi caminar.
Sé que sólo en tu luz, Señor, podré construir bellamente mi vida.
Sé que Tú vives en la luz, y me has comunicado un poco de esa luz.
Pero lamentablemente, por mi parte, todo son tinieblas.
Yo te suplico, Señor, abre mis ojos.
En este momento de sinceridad, estoy seguro, Señor, estoy seguro de que quiero ver.
Deja que tu luz penetre ahora en mis tinieblas.
Luz. Claridad. Resplandor. Luz que ciega.
Transparente claridad. Destello iluminador.
Yo quiero ver, Señor, quiero ver. Amén.
Oración E-3 “Claridad”

Ahora querido amigo, con la conducción del Espíritu Santo, sumérgete en el interior de Jesús, siempre de cara a su amado Padre. Y junto a él, tú también te conviertes en hijo amado del Padre, abre de par en par las puertas de tu interioridad y ora al Padre desde Jesús, esta oración sacerdotal tan inspirada que elevó al Padre en la última Cena.
• Padre, glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique
• La vida eterna es que te conozcan a Ti, único Dios y a tu Hijo a quien Tú has enviado.
• Te he glorificado en la Tierra, cumpliendo lo que Tú me encomendaste.
• Ahora glorifícame Tú, al lado tuyo, con la gloria que tuve contigo, antes de que el mundo existiera.
• He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste. Tuyos eran y Tú me los diste; y han guardado tu Palabra.
• Ellos han conocido que todo lo que me has dado procede de Ti.
• Han conocido que yo salí de Ti y que Tú me enviaste.
• Ruego por los que me distes, pues tuyos son.
• Todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío.
• Yo voy a Ti. Te pido que los guardes, para que sean uno, como Tú y yo somos uno.
• No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal.
• No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
• Santifícalos en la Verdad. Tu Palabra es la Verdad.
• Así como Tú me enviaste, los envíos yo al mundo.
• No ruego solamente por ellos, sino también por los que han de creer en mí, por la palabra de ellos.
• Que todos sean uno, como Tú, Padre, en mí, y yo en ellos.
• Que también ellos sean uno como nosotros, y el mundo crea que Tú me enviaste.
• Padre, quiero que aquellos que me has dado, estén conmigo, para que vean la gloria que me has dado. Pues Tú me has amado desde la fundación del Mundo.

Querido amigo, hasta aquí tú te has situado en el interior de Jesús para desde ahí, orar al Padre; pero antes de salir a tu vida cotidiana y volver al mundo, pídele al Señor Jesucristo que se instale Él en ti, para poder pensar, mirar, hablar, actuar y amar como Él.
Señor Jesucristo, que tu presencia inunde por completo mi ser, y tu imagen se marque a fuego en mis entrañas, para que pueda yo caminar a la luz de tu figura; y pensar como Tú pensabas, sentir como Tú sentías, actuar como Tú actuabas, hablar como Tú hablabas, soñar como Tú soñabas y amar como Tú amabas.
Pueda yo, como Tú, despreocuparme de mí mismo para preocuparme de los demás; ser insensible para mí y sensible para los demás; sacrificarme a mí mismo y ser al mismo tiempo, aliento y esperanza para los demás.
Pueda yo ser como Tú, sensible y misericordioso; paciente, manso y humilde; sincero y veraz. Tus predilectos, los pobres, sean mis predilectos; tus objetivos, mis objetivos. Los que me ven, te vean. Y llegue yo a ser una transparencia de tu Ser y tu Amor. Así sea.
Oración E-48 “A la luz de tu figura”
Amar es darlo todo y darse uno mismo
Canto S-26 “Amar”